Ante la inquietud ocasionada por mi hermano Francisco Fernando busqué la etimología de la palabra cesárea.
Es una operación quirúrgica que consiste en cortar el abdomen de la mujer embarazada para extraer el feto. La palabra fue tomada del francés césarienne, lengua a la cual llegó como derivación de caesum, participio pasivo del verbo latino caedere (cortar, hacer una incisión). Se trata de operaciones de emergencia, que se practican ante alguna anomalía que torna inviable el parto normal; pero en algunos países sudamericanos los médicos someten a cesáreas a casi todas las parturientas para tener derecho de cobrar un dinero extra por el parto.
Plinio Segundo, quien vivió un siglo después de Julio César, afirmaba que el más famoso de los emperadores romanos fue bautizado con ese nombre por haber nacido de una operación cesárea, según la frase latina a caeso matris utere (de una incisión en el vientre de su madre). Sin embargo, en aquella época la ley romana no permitía las operaciones cesáreas, excepto cuando la gestante ya había muerto, y sabemos que Aurelia, la madre de Julio César, vivió durante muchos años después del parto. Según historiadores de la medicina, las operaciones cesáreas sólo se practicaron a mujeres vivas a partir del siglo XVII.
La fascinante historia de las palabras de Fernando A. Navarro.


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