Muchos hemos de haber sido testigos de ese asombroso hecho el 11 de julio de 1991, ese impactante expectáculo de ver la penumbra en pleno día, un eclipse de sol.Clic en la imagen para ver el eclipse
Pero el pasado 20 de febrero pudimos admirar como nuestro planeta se interpuso entre nuestra joven estrella y nuestro satélite natural.
En diferentes sitios nos reunimos para presenciar este magnífico fenómeno.
Tal vez pudimos hacer algunas fotografías, pero el apreciar este hecho en vivo, es una experiencia que nos quedará por el resto de nuestras vidas, grabado en nuestra memoria.
El ver la ambarina esfera colgada del firmamento logró arrancar expresiones de admiración y de plenitud espiritual en cada uno de nosotros los expectadores.
Que pequeños nos vemos, cuan insignificantes somos ante la grandeza del fragmento del universo que alcanzan nuestros sentidos observar.El efecto producido, como puede verse en la fotografía, es de una tonalidad sepiacea; debido a que La Luna no queda apagada por completo sino que refleja los colores que La Tierra filtra interponiéndose enmedio de los astros.
Este gran espectáculo duró aproximadamente 3 horas y treinta minutos desde su inicio, y no se repetirá sino hasta en el año 2010 en el que podremos presenciar similares condiciones.

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